Un diagnóstico actual
En la Argentina de hoy, se presentan dos grandes dilemas.
En primera instancia, conviene distinguir cuáles son los problemas de fondo, estructurales, que le impiden al país progresar. Según mi óptica, la falta de políticas largoplacistas desde 1989 han generado una tendencia más bien improvisada de gobernar, con pequeñas políticas que no resuelven cuestiones de fondo, a mi entender esenciales; como la pobreza, la falta de acceso a la educación, el desarrollo sustentable y la defensa del medio ambiente.
Caso 1: el Federalismo
Según nuestro ordenamiento jurídico, contamos con un sistema Representativo, Republicano y Federal de gobierno. ¿Vivimos un verdadero federalismo? La respuesta parece ser "no". Si bien para algunos puede ser considerada una cuestión menor, es de importancia estratégica la asignación de recursos entre las provincias, y el desarrollo regional (federalismo cooperativo), que serán próximamente.
Si logramos invertir esta corriente de estancamiento federal, sin duda veremos un progreso redistributivo entre el poder central y las provincias, que genere crecimiento equitativo, y fortaleza política en todos los distritos.
Caso 2: el presidencialismo acentuado
El sistema presidencialista es el más común en América. Sin embargo, en nuestro país, se vio amargamente exacerbado por los caudillismos locales, especialmente durante el siglo pasado. Esto implicó que el poder Legislativo, fuente normativa y base del sistema, se vea gravemente disminuido en su actuación. Así, las facultades legislativas se ampliaron en el Presidente paulatinamente, llevando a una concentración de poder altamente perjudicial para la Democracia. El poder de un Estado de ninguna manera puede recaer sólo en una persona. El poder debe ser impersonal, y estar equitativamente repartido en los órganos del Estado.
Ya analizaremos las formas de atenuar el poder, sea a través de controles legales, o cambiando el sistema de gobierno por uno de corte parlamentario.
En primera instancia, conviene distinguir cuáles son los problemas de fondo, estructurales, que le impiden al país progresar. Según mi óptica, la falta de políticas largoplacistas desde 1989 han generado una tendencia más bien improvisada de gobernar, con pequeñas políticas que no resuelven cuestiones de fondo, a mi entender esenciales; como la pobreza, la falta de acceso a la educación, el desarrollo sustentable y la defensa del medio ambiente.
Caso 1: el Federalismo
Según nuestro ordenamiento jurídico, contamos con un sistema Representativo, Republicano y Federal de gobierno. ¿Vivimos un verdadero federalismo? La respuesta parece ser "no". Si bien para algunos puede ser considerada una cuestión menor, es de importancia estratégica la asignación de recursos entre las provincias, y el desarrollo regional (federalismo cooperativo), que serán próximamente.
Si logramos invertir esta corriente de estancamiento federal, sin duda veremos un progreso redistributivo entre el poder central y las provincias, que genere crecimiento equitativo, y fortaleza política en todos los distritos.
Caso 2: el presidencialismo acentuado
El sistema presidencialista es el más común en América. Sin embargo, en nuestro país, se vio amargamente exacerbado por los caudillismos locales, especialmente durante el siglo pasado. Esto implicó que el poder Legislativo, fuente normativa y base del sistema, se vea gravemente disminuido en su actuación. Así, las facultades legislativas se ampliaron en el Presidente paulatinamente, llevando a una concentración de poder altamente perjudicial para la Democracia. El poder de un Estado de ninguna manera puede recaer sólo en una persona. El poder debe ser impersonal, y estar equitativamente repartido en los órganos del Estado.
Ya analizaremos las formas de atenuar el poder, sea a través de controles legales, o cambiando el sistema de gobierno por uno de corte parlamentario.
Comentarios
En el texto se siente el discurso progresista ¿pero en los hechos?
Esteban Pierri.
En el texto se siente el discurso progresista ¿pero en los hechos?
Esteban Pierri.
En el texto se siente el discurso progresista ¿pero en los hechos?
Esteban Pierri.
Antes que nada, gracias por comentar. Conviene diferenciar algunas cuestiones:
*Este gobierno (entendiendo por el mismo a partir de 2003)empezó a girar las cuestiones al Poder Legislativo luego de la protesta rural a partir de la resolución ministerial 125/08. El llamamiento a la pluraralidad fue -en mi opinión, claro- netamente electoralista. Asi, se explica cómo Cobos (representante de otra fuerza política) no tuvo la más mínima incidencia en el gobierno; es decir, en el gabinete, no fue colocado nadie de su ala política, ni se le permitió tener opiniones sobre políticas públicas.
*El federalismo fiscal más amplio y claro fue durante el gobierno del Dr. Alfonsín, ya que, por ejemplo se sancionó la ley de coparticpación federal y se originó el traslado de la capital. Medidas inéditas durante el siglo XX.
* Lo de Morales es debatible. Es cierto lo de su 'oposición por oposición', no constructiva, pero también es cierto que no es él quien representa a su partido. Sería como citar a De Narváez como la voz oficial del PJ.
* Por último, uno de los puntos del artículo es la clara concentración de poder en el Ejecutivo, a partir de 1989 especialmente. El ex presidente Kirchner y la presidenta Fernández no han hecho más que ir en esa dirección, otorgándole al jefe de gabinete superpoderes y recortando la coparticipación en unos 30 puntos.
Saludos!
saludos